jueves, 5 de abril de 2012

El Monumento del Jueves Santo







Fotos del Monumento del Jueves Santo en Parroquia San José.  
Realizado conjuntamente entre las 
Comunidades del Sagrado Corazón y la Pastoral Educativa.

Jueves Santo

Sobre el evangelio: Juan 13, 1-15


-Antes de la fiesta de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre...
La cena de esta tarde... la jornada de muerte mañana... y la madrugada de Pascua... son las fases de un mismo misterio: es la "fiesta de la Pascua", ¡es la "hora" de Jesús! Y en su conciencia, todo se resume en esta realidad: "El pasa de este mundo al Padre"... un paso doloroso y feliz a la vez.
Señor, cuando sea mi hora... haz que me acuerde de esto.
-Jesús, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, al fin extremadamente los amó... La única explicación de la cruz esta aquí. Es el amor. Un amor que va hasta el fin. Yo tengo siempre necesidad de ser amado así... más allá de mis faltas, más allá de mis "desamores"...
-Comenzada la cena, Jesús, sabiendo que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas y que había salido de Dios y a El se volvió, se levantó de la mesa, se quitó los vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó; luego echó agua en la jofaina, y comenzó a lavar los pies de sus discípulos... Contraste total entre el comienzo de la frase y el final: la majestad divina, los gestos humillantes del servidor. El "Señor" se hace "servidor". El evangelista san Juan no dice una palabra de la institución de la eucaristía en el relato que nos da de la última velada de Jesús. Pero, en su lugar, cita este gesto de "servidor". No es por azar. Este gesto solemne de Jesús da igualmente la significación profunda de la eucaristía y de la cruz:
-- he aquí mi cuerpo entregado por vosotros.
-- Yo me pongo a vuestro servicio."
-"Si no te lavo los pies, no tendrás parte conmigo." El incidente de Pedro tratando de rehusar este servicio pone en evidencia esta significación. No, no se trata solamente de dejarse "lavar" por Jesús; lo que está en juego es: dejarse "salvar": Si tú no quieres, no tendrás parte conmigo... tú no puedes salvarte solo, debes aceptar la salvación que te ofrezco por mi sacrificio de la cruz, En cada misa se reproduce este mismo misterio de salvación.
-Vosotros me llamáis "Maestro y Señor" y decís bien, porque lo soy de verdad. Si pues Yo, siendo vuestro Señor y Maestro, os he lavado los pies, también habéis de lavaros vosotros los pies, unos a otros. Porque Yo os he dado el ejemplo, para que vosotros hagáis también como Yo he hecho. He aquí lo que debería ser la actitud de los comensales a la cena del Señor. La eucaristía debería construir una comunidad de amor donde cada uno se pusiera al servicio de los demás. La Cena Eucarística es una exigencia de amor-servicial. ¡Cuan lejos estamos, Señor! Las divisiones de los cristianos son un verdadero escándalo: lo contrario de lo que Jesús ha querido. El egoísmo de los cristianos es un verdadero escándalo: lo contrario de ese servicio recíproco, humilde, concreto, que Jesús nos ha hecho al "salvarnos". El sentido más profundo de la eucaristía es el de reunir a los hombres animados de este espíritu: Servir.
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 172 s.

miércoles, 4 de abril de 2012

Miércoles Santo

Sobre el evangelio: Mateo 26, 14-25


Hoy vamos a meditar la misma escena que ayer, explicada esta vez por Mateo. Lo esencial es común en ambas narraciones.
Pero Mateo pone de relieve algunas significaciones diferentes de las anotadas por Juan.
-Entonces uno de los doce, llamado Judas, se fue a los príncipes de los sacerdotes y les dijo: "¿Qué me dais y os lo entrego?" Se convinieron en treinta piezas de plata, y desde entonces buscaba ocasión favorable para entregarle.
Vemos, aquí a Judas tomar la iniciativa.
Misterio de la libertad y de la culpabilidad humanas. Todos los evangelistas subrayan que Judas iba tras el dinero: esta es la explicación inmediata que dan al gesto aberrante de su antiguo colega.
¡El dinero!
-El día primero de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron. "¿Dónde quieres que preparemos para comer la Pascua?" El les dijo: "Id a la ciudad a casa de un tal y decidle: El Maestro dice: "Mi tiempo está próximo, quiero celebrar en tu casa la Pascua con mis discípulos." "Mi tiempo está próximo..."
No deja de pensar en lo que se acerca. Jesús ha previsto "esta comida" el lugar preciso lo había ya determinado con un amigo... La "Cena", la primera Misa, no es una comida improvisada al azar. Será una "comida pascual" evocando toda la tradición judía. El pan sin levadura evocaba la salida rápida de Egipto en la que no hubo tiempo de dejar fermentar la pasta: comida festiva cantando una liberación.
-Llegada la tarde se puso a la mesa con los doce discípulos; y mientras comían dijo: "Uno de vosotros me entregará".
Muy entristecidos comenzaron a decirle cada uno: "¿soy acaso yo, Señor?"
Y con eso llegamos al relato de Juan. La iniciativa de Jesús.
La interrogación de los apóstoles.
-Respondió: "El que conmigo mete la mano en el plato..."
Los detalles precisos son diferentes, pero el sentido es el mismo. Jesús hace un gesto "de comunión": para un Hebreo, tender a alguien el plato, es hacer un gesto simbólico de amistad.
Puede decirse que, por parte de Jesús, no hay ninguna condena, sino el ofrecimiento de una amistad. Es Judas solo el que se condena al rehusar la tentativa de su amigo. Por otra parte, Jesús estaba suficientemente habituado a "comer con los pecadores", como se le ha reprochado a menudo: y esta tarde, no menos que otras veces, no ha rechazado a un pecador... es Judas quien se ha separado de El.
La Eucaristía, es también una comida en la que Jesús nos ofrece la comunión con El.
Cada misa es un gesto de Jesús hacia los pecadores que somos nosotros, siempre que no nos excluyamos nosotros al rehusar su amor.
Haz que descubramos, Señor, la significación simbólica de la comida que Tú ofreces a los hombres: tenemos a un Dios que "ama a los pecadores y quiere salvarlos".
Pero, tenemos también a un Dios que respeta nuestras libertades y no se impone.
"¿Soy acaso yo, Rabbí?"--"Tú lo has dicho." Eres tú quien lo has dicho... eres tú quien decide la respuesta a dar.
Jesús coloca a Judas ante su responsabilidad. Todo sería posible todavía si Judas aceptara esta mano que Jesús continúa tendiéndole.
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 170 s.

martes, 3 de abril de 2012

Martes Santo

 Meditación sobre el evangelio: Juan 13, 21-33



Después de la meditación de ayer que se situaba históricamente en Betania el lunes por la tarde... saltamos directamente a la tarde del jueves, durante la ultima cena.

-Jesús dijo: "Uno de vosotros me entregará" Se miraban los discípulos unos a otros, sin saber de quién hablaba.
Jesús toma la iniciativa de anunciar la traición.
Está solo. Nadie entiende en esto nada.
Uno de los discípulos, el amado de Jesús...
Juan subraya esto. Y es a ese título que él interviene. La amistad.
-Estaba recostado junto a Jesús. Simón Pedro le hizo señal, diciéndole: "Pregúntale de quién habla". El discípulo, inclinándose hacia el pecho de Jesús, le dijo: "Señor, ¿quién es?"
Es una escena que ha sido representada por muchos pintores.
Familiaridad.
Sí, Tú, Señor, has aceptado estos gestos sencillos. No te has avergonzado de haber necesitado este afecto... de poder hablar con verdaderos amigos...
Por otra parte, vemos una vez más en el Evangelio, las funciones complementarias, en la Iglesia: Pedro toma la iniciativa - prioridad oficial-, pero es Juan el que hace el encargo delicado.
Cada uno tiene su sitio particular. Todos no pueden hacer todo. Ayúdame, Señor, a cumplir bien mi cometido, y en mi sitio. Durante estos días santos, quisiera, a mi manera, vivir contigo, Señor. Ofrecerte mi amistad. Procuraré pensar mucho más en ti en el curso de estos días venideros.
-"Aquel a quien yo mojare y diere un bocado". Se lo da a Judas... y Jesús le dice: "Lo que has de hacer, hazlo pronto. "Ninguno de los que estaban a la mesa conoció a qué propósito hacía aquello. Judas tomando el bocado, se salió luego.
Era de noche.
Todo se hace con palabras veladas... en una especie de pudor sigiloso, entre Jesús y Judas... como si Jesús no quisiera perjudicar a Judas: los demás no entienden lo que está pasando.
Hasta aquí llega la lucidez de Jesús frente a su muerte: es El quien dirige las operaciones; es El quién decide la hora: "lo que has de hacer, hazlo pronto". Mi vida, nadie la toma, soy Yo quien la da. He aquí mi Cuerpo entregado por vosotros.
-Así que salió, dijo Jesús: "Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre, y Dios ha sido glorificado en él... Dios también le glorificará pronto." Palabras asombrosas. Como ayer son también una anticipación. La "gloria" ya está ahí, desde que la muerte ha sido decidida, desde que el traidor ha salido para su faena.
-Hijitos míos, todavía estaré un poco con vosotros... Yo me voy.
Tú no piensas en ti, sino en ellos. Van a quedarse solos. Pedro adivina algo, sin duda. Y ¡propone "seguir" a Jesús!
-"¿Darás por mí tu vida?... En verdad te digo que no cantará el gallo antes que tres veces me niegues."
¡Pobre Pedro! Y sin embargo él se creía muy generoso, y lo era, a su modo. Jesús le anuncia su propia traición, algunos minutos después de la de Judas. Entonces, de repente, el silencio debió de ser muy denso en el grupo.
Tu soledad ¡oh Jesús! es total. Has ido hasta el límite de la condición humana. El hombre, que más solo se encuentre a la hora de la muerte, puede reconocerse en ti.
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984 .Pág. 168 s.

lunes, 2 de abril de 2012

Beato Juan Pablo II



Oh Dios Padre Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo, concediste al Beato Juan Pablo II Ia gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar al Beato Juan Pablo II y me concedas por su intercesión el favor que te pido... (pídase). A Tí, Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Lunes Santo

Meditación sobre el evangelio: Juan 12, 1-11

 La unción en Betania 

-Seis días antes de la "Pascua", vino Jesús a Betania donde estaba Lázaro a quien había resucitado de entre los muertos.
El evangelista Juan hace notar la proximidad de la Pascua, y la presencia de Lázaro "que El había resucitado" de entre los muertos. Esto es ya una "clave" de interpretación.
La escena que vamos a leer sucedió pues el "lunes" de la última semana de Jesús. Es la gran semana "pascual" de Jesús, la que comienza así.
-Le dispusieron allí una cena. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con El.
Comienzo por meditar, muy sencillamente, sobre esta comida.
Escena concreta. Me imagino los gestos y las palabras de esa comida entre amigos, como si yo estuviera presente.
Sí, un día, Señor, fuiste invitado en casa de unos amigos.
Antes que llegaran las horas de brutalidad y de odio vino la hora de la amistad, el momento reconfortante. Tus enemigos están preparando en la sombra, el complot en Jerusalén.
Pero en esta casa de las afueras de Jerusalén, Tú eres feliz con Marta, María y Lázaro...
-María, tomando una libra de ungüento de nardo legítimo, de gran valor, ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos, y la casa se llenó de olor del ungüento.
Escena misteriosa, gesto insólito. En primer lugar es un gesto de amistad. Es también un gesto gratuito, casi excesivo, enorme... un despilfarro, como hará resaltar Judas.
-"¿Por qué este ungüento no se vendió en trescientos denarios y se dio a los pobres?"
Una fortuna "echada al aire" Trescientos denarios, en aquella época debían representar el salario de trabajo de un jornalero durante un año. ¿Por qué Juan nos ha contado esto?
¿Dónde quiere ir a parar?
-Jesús dijo entonces: "¡Déjala! Lo tenía guardado para el día de mi sepultura.
Este gesto tiene pues un alcance pascual. Jesús subraya que María anticipa aquí los cuidados que no podrán ser dados a su cadáver; La unción ritual de la sepultura, obligatoria para los judíos, no podrá tener lugar la tarde del viernes, pues el sábado de Pascua habrá ya empezado -Juan lo subrayará en 19, 42-... pero esta unción tampoco podrá hacerse la mañana del Domingo, primer día de la semana, pues cuando las mujeres llegarán al sepulcro con este fin, provistas de aromas y bálsamos, había ya resucitado: ellas encontrarán la tumba vacía.
Simbólicamente, esta "unción" del lunes es pues signo de la Resurrección.
Jesús piensa en su muerte... en su sepultura... Todo esto está cerca. Habla de ello con mucha lucidez, como estos enfermos valientes que sintiendo la muerte próxima, van hacia ella con plena conciencia y tranquilos lo comentan con sus amigos y parientes. Este fue el caso de Jesús.
Pero Jesús piensa también siempre en su resurrección.
-Porque pobres siempre los tenéis con vosotros, pero a mí no me tenéis siempre.
Jesús se da perfecta cuenta de que su "ausencia" físicamente va a crear un gran vacío.
Esto es verdad, ¡Señor! Por mucho que te busquemos a través de la Fe, de los signos de los sacramentos, de la oración...
Tú estás ausente, aparentemente.
Ayúdanos a encontrarte donde quiera que sea, en particular en "estos pobres" quienes están siempre presentes, y de los cuales decías: "lo que hacéis a éstos, me lo hacéis a mí..."
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 166 s.